Por Fátima Calderón
Si sientes que te la pasas solo gritando en casa, o que discutes demasiado con tus hijos, entonces puede que sea tiempo de cambiar de táctica, de probar nuevas estrategias.
Los gritos y discusiones constantes no son saludables, ni para ti ni para ninguno de los involucrados.
Solo porque nuestros niños están bajo nuestro cuidado y son menores de edad, no significa que no merecen el mismo respeto que le daríamos a un adulto o que ganaremos algo bueno con tanto pelearles. "Más moscas se cazan con una gota de miel que con un barril de vinagre". He aquí cuatro cosas sobre las que ya no deberías pelear con tus hijos: